No te conocí
y sin embargo me dueles…
como duelen los hijos
hijos de esta tierra
de barro y sangre
de polvo y hierba
de trabajo
entre máquinas y balas
No te conocí
y sin embargo sé que nos harás falta
por tu rostro joven
y tus manos fuertes
por tu pulso inquieto
y tus ojos acuciosos
en busca siempre de experiencias nuevas
No te conocí
y sin embargo
sé que un día tuviste sueños y esperanzas
palabras propias
deseos tiernos
ideas buenas
que arrebataron sin piedad
de tus bolsillos
sin darte tregua
No te conocí
pero sé que te falló este mundo
tan simple y a la vez complejo
convulsionado, revuelto
sin brújula
sin rumbo
amedrentado por la pólvora
y la mirada del hierro
No te conocí
pero sé que funcionó demasiado bien
ese engranaje absurdo
ese, del que todos sabemos…
Vestido de gris
de opaco discurso
de palabras estériles
res-ba-lan-do
de corbatas y pantalones
que quedan grandes
camuflaje inflamado
de escritorio escudo
detrás de las cortinas
humo
Triste estoy por ti
aún sin conocerte
joven de apellido
sin nombre conocido
Joven de rizos
o de cabellos lacios
de piel morena
o de blancas carnes
Cualquiera
quien fuiste
quien hubieras sido
Triste debería estar con la voz de la derrota
por todo lo que ahora somos
por lo que dejamos de ser
por lo que olvidamos que seríamos
contigo
Hijos de esta tierra
que huele a moho y ceniza
que parece quieta
entre la cañería
de lo acordado
de lo convenido
entre pactos verdugos
y contratos ajenos
No te conocí
Y sin embargo
se que dejarás tu huella
en estadísticas
en los números
en las letras
en las quimeras
Es esta triste historia
de tierra caliente
encendida
en fuegos cruzados
abierta
Carne y venas de familias
expuesta
No te conocí
y sin embargo imagino
te encontraremos en el camino
incierto
multitud de fariseos
entre las líneas de otro sendero
acaso
donde a veces se asoma
Solo a veces
una pálida y tierna luciérnaga
que se acomoda entre los pliegues
de una ciudad otrora noble
empero que olvidó de nuevo
a sus donceles
No hay comentarios:
Publicar un comentario