agosto 21, 2008

Coincidir




Un amigo muy querido pronunciò esta expresiòn recientemente y su comentario moviò todos los recuerdos que tengo sobre aquellas personas importantes con las que he coincidido en esta vida.

La mayorìa de las personas no nos percatamos de este relevante hecho: coincidir en el mismo tiempo, lugar, situación con alguien específico, irremediablemente deberìa hacernos pensar que existe un plan `divino màs allà de lo que podemos comprender.

Las coincidencias se incrementan a medida que estamos abiertos a la experiencia; màs concientes, màs despiertos.

Mi amigo dijo que cada persona con la que coincidimos tiene un mensaje para nosotros y, al mismo tiempo nosotros lo tenemos para ella. Y, si èsto es asì, por què no hacer todo lo posible por entregar el mejor de los mensajes en cada oportunidad: el del amor.

Coincidir en el terreno del amor es quizá otra de las experiencias màs satisfactorias que la vida nos ofrece. Ese tipo de coincidencias en las que podemos entregar el alma con solo un beso. Esas donde el roce de una mano nos estremece hasta la médula. Esas en donde somos capaces de convertirnos en los más osados guerreros y luchar por volver a estar cerca de esa persona que nos resulta tan familiar, tan conocida, tan especial, a pesar de no haberla visto antes.

Esas coincidencias que alimentan el espíritu y acallan los temores, son las mágicas posibilidades de soltarse y dejarse fluir... Así, finalmente las coincidencias son como pequeñas lucecitas que iluminan el camino con la perfecta armonía que el universo nos brinda mientras transitamos por el mundo.

agosto 16, 2008

Por si no te vuelvo a ver

Before The Rain

Escoba Vieja.

Durante Campaña.

Pat Metheny

ALGUNAS IMAGENES PARA COMPARTIR









Algunos artículos publicados

REVISTA CONTRALINEA CHIHUAHUA

¿Será que nos manipulan?
Dinorah Gutiérrez
“Es necesario ser un gran simulador y disimulador: los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”. Maquiavelo (El Príncipe)
Crear dependencia; cultivar chivos expiatorios; hablar sin comprometerse; fingir que se escucha y responder a preguntas incómodas con frases hechas son algunas de las estrategias más frecuentemente empleadas por los expertos manipuladores que revolotean a nuestro alrededor a diario. Pero estas simples frases son apenas las más humildes estrategias verbales de persuasión discreta de personas comunes que hasta en casa encontramos.
Los habituales manipuladores son aquellos individuos que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su propia forma de hacer o hasta de sentir.
Manipular significa controlar sutilmente a un grupo de personas o a la sociedad, impidiendo que sus opiniones se desarrollen natural y libremente. Y aunque la palabra “manipulación” representa semánticamente una fuerte connotación, cuando aparece ante nuestros ojos, la mayor parte del tiempo suele estar inmersa en nuestra cotidianidad sin advertir su presencia.
Desde la antigüedad, la manipulación ha sido el arte de lograr que otros hagan lo que uno desea pensando que es idea propia.
No es que siempre la sociedad esté manipulada. Más bien podríamos decir que seducida, persuadida y, en ocasiones, “adormecida”. A pesar del poder crítico actual de un buen número de ciudadanos, la manipulación hoy en día se viste de diplomacia.
A falta de un genuino liderazgo, muchos dirigentes sociales y, sobre todo, políticos nos han acostumbrado a escuchar continuamente en los medios de comunicación discursos con palabras escogidas que significan realmente muy poco.
Discursos patéticos y ruinosos que fastidian el sentido de la democracia. Discursos desgastados que suelen llenar páginas y páginas de nuestros diarios con pura “paja”.
En Chihuahua, iniciamos nuevos tiempos de gobiernos municipales y de poder legislativo.
Hemos escuchado esos paupérrimos discursos de campaña de la mayoría de quienes dirigirán los destinos de los ayuntamientos y del Congreso local. Hay que admitirlo, unos lucidores, otros francamente grises, pero todos diseñados para influir sobre un electorado que, recordemos, no fue ni la mitad del registro electoral en la entidad la que decidió quién nos gobernará.
¿Se acerca un momento nuevo de “discursitis”? Lamento decirlo, pero sí. Nos espera un nuevo tiempo de discursos obligados. Unos inoportunos, otros más pertinentes, pero todos seguramente dirigidos a persuadir a la opinión pública (obviamente).
Esta práctica común es un proceso de abierta manipulación. Hay que ser conscientes: siempre estamos en momentos electorales. Y si hay dudas, recordemos que sólo hay dos años previos para los comicios federales. Luego viene “la grande” con la renovación total de los poderes en la entidad. ¿No significa esto una inmensa oportunidad de “influir” en la ciudadanía en un esfuerzo sin mayores complicaciones que la elección de un “buen discurso” para generar emociones, suspenso, reflexiones, expectativas y, desde luego, actitudes favorables?
Claro, la manipulación de grupos o “de masas” ha existido desde hace siglos. Empero, si la humanidad evoluciona constantemente, ¿qué pasa con los discursos de nuestros políticos?
¿Qué no se han dado cuenta que los ciudadanos ya no son sólo “oídos”, sino voces y manos que señalan y dedos que apuntalan la dirección que el pueblo en verdad desea?
No, no es lo que reflejan las votaciones lo que define el auténtico interés de un pueblo. También lo es el desánimo en las actividades comunitarias; el desinterés por participar en foros; el impulso por tratar de hacer justicia “por mano propia”; la decepción de cientos de madres que verán a sus hijos convertirse en delincuentes adictos, porque no hubo más para ofrecerles que la maquiladora que no les completa el “escalón” para cambiar de aspiraciones.
Señores nuevos alcaldes, síndicos, regidores y diputados. Olvídense del discurso hueco, demagogo y “santurrón” de siempre. Créanme, ya no les servirá de mucho.
Existe hoy por hoy un pujante grupo de ciudadanos decididos a efectuar verdaderos cambios de vida, desde la raíz y hacia las estructuras más encumbradas para procurar el bienestar colectivo.
Hacer política desde la óptica de la manipulación siempre trae consecuencias impredecibles. Por supuesto que hay grados de manipulación: desde la negativa hasta la positiva y con fines de construcción. Pero, aunque la mayoría estará embriagada con el “olor del triunfo”, lo que se verá en los próximos años será la forma en que no sólo será calificado su gobierno, sino su calidad humana y de servicio público.
Manipular, no significa subestimar. Debe significar convencer y dignificar.
Hay una oportunidad de oro en puerta para los 67 nuevos alcaldes, 67 síndicos, regidores y diputados: la de transformar el discurso político manipulador en un auténtico y gentil servicio público sin muchas palabras, pero una saludable comunicación hacia sus gobernados.
Sin embargo, antes será necesario cambiar también la forma de pensar. Ya lo decía Albert Einstein: “La fuerza desencadenada del átomo lo ha transformado todo menos nuestra forma de pensar. Por eso nos encaminamos hacia una catástrofe sin igual”.
La advertencia es más que evidente.

Publicado: Año 3 / Octubre 2007 / Número 34

UNA NOCHE DE LUNA


Dicen que todos los seres humanos solemos buscar el silencio, los enigmas y la seducción de la luna. Ese majestusoso satélite que refleja la luz sobre las almas de quienes la admiran.

La luna es cómplice en esa búsqueda del misterio.
Cautiva, emociona, atrapa.
Motiva osadías y susurra al oído con ternura palabras nuevas en el arte de amar.
La luna invade, dirige, transforma vivencias sencillas en auténticas razones de existencia.

La luna, esa que invita a la reflexión y, a veces inevitablemente a la emoción de cálidos recuerdos.

La luna, ineludiblemente ligada a la noche... A la pasión que reconforta, al refugio de abrazos tiernos y besos dulces, aquellos que convierten una noche cualquiera en la más intensa e inolvidable de las experiencias.

octubre 06, 2007

EL PODER DEL ABRAZO

El poder del abrazo

Aire Fresco
Por: Dinorah Gutiérrez



Hace unos días encontré un artículo en internet titulado “El poder del abrazo”. Con eso de que siempre ando en busca de nuevas terapias alternativas de salud, el sugestivo título capturó de inmediato mi atención.

El artículo hacía referencia a un libro en inglés "The Hug Therapy Book" escrito por Kathleen Keating, cuyo título en español “Abrázame” invita enseguida a preguntarse ¿a quién hay que abrazar?.

La base del planteamiento que la autora sugiere para llamar al acto de abrazar “terapéutico”, consiste simplemente en resaltar el beneficio que mantener contacto físico con otros seres humanos brinda a cualquiera, independientemente de su condición social, cultural, sexo o motivación particular.

El intercambio energético; la calidez del acto; la sensación generalizada de bienestar que este simple ejercicio de abrazar representa en la vida cotidiana de cualquier persona, son algunas de las razones que los defensores de la abrazoterapia plantean para su enseñanza. Porque si, a abrazar se aprende.

agosto 31, 2007

AIRE FRESCO


Hola:


Bienvenido!


Este es un espacio para tomar juntos un poco de Aire Fresco.


Ideas nuevas

Nuevas formas de actuar

Nuevas actitudes

Nuevos espacios creativos


Aire Fresco para estar bien!