octubre 30, 2008

La otra




¡Llegaste!
Atrevido y venturoso
Sonriente
Complacido
¡Aaah! Que alegría de nuevo verte,
tan cerca,
tan cierto…
Cauteloso
De enigmas tu rostro
Tu boca pequeña
En mueca sigiloso
¿Lo has notado?
Soy otra
La nueva
Después de conocerte...

En esta inmensidad

En esta inmensidad me conecto
para percibir la luz que penetra
con el tiempo

Con esta inmensidad fluyo
y me encuentro
no estoy sola
soy Una
con el universo

septiembre 17, 2008

La promesa



Me prometí no llamar
ni buscar
ni soñarle
Me propuse olvidar
sin llorar
sin extrañarle
Me conformé con esperar
callar
anhelarle
Pero hoy que la ausencia
duele más que el silencio
Decido tomarle mío
fuerte
tibio
pensarle intenso
acariciar su sonrisa
dejarlo libre
y convertirle en un suspiro
D.G.

septiembre 15, 2008

Diadema de estrellas

Llevo una diadema de estrellas el pelo
para alcanzar el cielo
con palabras

Una a una de arena se des-gra-nan
se deslizan sobre mis rizos
y bailan luego en mi garganta

Historia pequeña


No olvides nuestra historia pequeña
nuestro mundo perfecto
nuestro perfecto encuentro
De sol, de luna, de lluvia y de estrellas
Entre pinos
entre arena
Con destino
y sin destinos
No olvides nuestra historia pequeña
Construida en un instante
Y en un instante esfumada
Con aroma de flores frescas
Frescos días
Días bellos
Dos con besos
Y ahora, sin ellos
No olvides nuestra historia pequeña
Construida en el silencio

septiembre 11, 2008

En la imaginacion



Le busque de nuevo esta noche, persistente...
Le encontre asi, paciente, en mi nutrida imaginacion.
Solo estaba ahi, de pie.
Angustiado quiza por mi excesivo afecto. Por mi insistente necesidad de atencion.
Ah! traicionera imaginacion. ¿como dejaste que me envolviera en tu seductora sensacion?

Creia que todo lo podia. Que los sueños se alcanzaban cuando imaginaba que le tenia... Ah! que felonia la mia!
Presa entonces me quede, obsesionada quiza con retenerle... ¡Que locura la mia quererle, si era solo el producto de mi sobrealimentada imaginacion¡







septiembre 08, 2008

Y si en verdad no volviera a verte...



La mayoría de las veces damos por hecho que al día siguiente encontraremos a aquella persona que tanto nos agrada o nos interesa. Que le volveremos a ver cuando queramos. Que tendremos de nuevo oportunidad de decirle lo que no nos atrevimos a decir ahora.


Resulta que nadie tenemos la vida segura. De hecho, eso es lo único seguro: absolutamente nada.

Pasamos cada momento creyendo con arrogancia que el tiempo nos pertenece, que podemos emplearlo como se nos venga en gana. Pensamos que disponemos de toda una vida para tomar decisiones, asumir actitudes y definir proyectos sobre las personas mismas que nos hemos encontrado en el camino de la vida.


Pero el tiempo no nos pertenece. El tiempo dispone de nosotros y nos toma por sorpresa, cuando menos le esperamos, viene y lo cambia todo.


Hoy que lo que menos tenemos es tiempo, es preciso decir lo menos por lo más y hacer mucho más de lo bueno que merecen otros y nosotros mismos.


Decir lo que sentimos; expresar lo que deseamos; tomar la decisión que anhelamos e insistir en la lucha por alcanzar nuestros más preciados sueños. Por qué no... ¿Y si no te volviera a ver? ¿Si en verdad el tiempo lo cambiara todo y me alejara del viaje? Entonces habría valido la pena decir todo con el corazón y mirándote a los ojos... Por lo demás el tiempo lo acomoda todo, incluso, lo que mis labios dijeron de más y lo que hicieron mis brazos para alcanzarte de nuevo en un maravilloso encuentro, por si acaso, en verdad no volviera a verte...


agosto 21, 2008

Coincidir




Un amigo muy querido pronunciò esta expresiòn recientemente y su comentario moviò todos los recuerdos que tengo sobre aquellas personas importantes con las que he coincidido en esta vida.

La mayorìa de las personas no nos percatamos de este relevante hecho: coincidir en el mismo tiempo, lugar, situación con alguien específico, irremediablemente deberìa hacernos pensar que existe un plan `divino màs allà de lo que podemos comprender.

Las coincidencias se incrementan a medida que estamos abiertos a la experiencia; màs concientes, màs despiertos.

Mi amigo dijo que cada persona con la que coincidimos tiene un mensaje para nosotros y, al mismo tiempo nosotros lo tenemos para ella. Y, si èsto es asì, por què no hacer todo lo posible por entregar el mejor de los mensajes en cada oportunidad: el del amor.

Coincidir en el terreno del amor es quizá otra de las experiencias màs satisfactorias que la vida nos ofrece. Ese tipo de coincidencias en las que podemos entregar el alma con solo un beso. Esas donde el roce de una mano nos estremece hasta la médula. Esas en donde somos capaces de convertirnos en los más osados guerreros y luchar por volver a estar cerca de esa persona que nos resulta tan familiar, tan conocida, tan especial, a pesar de no haberla visto antes.

Esas coincidencias que alimentan el espíritu y acallan los temores, son las mágicas posibilidades de soltarse y dejarse fluir... Así, finalmente las coincidencias son como pequeñas lucecitas que iluminan el camino con la perfecta armonía que el universo nos brinda mientras transitamos por el mundo.