septiembre 17, 2008

La promesa



Me prometí no llamar
ni buscar
ni soñarle
Me propuse olvidar
sin llorar
sin extrañarle
Me conformé con esperar
callar
anhelarle
Pero hoy que la ausencia
duele más que el silencio
Decido tomarle mío
fuerte
tibio
pensarle intenso
acariciar su sonrisa
dejarlo libre
y convertirle en un suspiro
D.G.

septiembre 15, 2008

Diadema de estrellas

Llevo una diadema de estrellas el pelo
para alcanzar el cielo
con palabras

Una a una de arena se des-gra-nan
se deslizan sobre mis rizos
y bailan luego en mi garganta

Historia pequeña


No olvides nuestra historia pequeña
nuestro mundo perfecto
nuestro perfecto encuentro
De sol, de luna, de lluvia y de estrellas
Entre pinos
entre arena
Con destino
y sin destinos
No olvides nuestra historia pequeña
Construida en un instante
Y en un instante esfumada
Con aroma de flores frescas
Frescos días
Días bellos
Dos con besos
Y ahora, sin ellos
No olvides nuestra historia pequeña
Construida en el silencio

septiembre 11, 2008

En la imaginacion



Le busque de nuevo esta noche, persistente...
Le encontre asi, paciente, en mi nutrida imaginacion.
Solo estaba ahi, de pie.
Angustiado quiza por mi excesivo afecto. Por mi insistente necesidad de atencion.
Ah! traicionera imaginacion. ¿como dejaste que me envolviera en tu seductora sensacion?

Creia que todo lo podia. Que los sueños se alcanzaban cuando imaginaba que le tenia... Ah! que felonia la mia!
Presa entonces me quede, obsesionada quiza con retenerle... ¡Que locura la mia quererle, si era solo el producto de mi sobrealimentada imaginacion¡







septiembre 08, 2008

Y si en verdad no volviera a verte...



La mayoría de las veces damos por hecho que al día siguiente encontraremos a aquella persona que tanto nos agrada o nos interesa. Que le volveremos a ver cuando queramos. Que tendremos de nuevo oportunidad de decirle lo que no nos atrevimos a decir ahora.


Resulta que nadie tenemos la vida segura. De hecho, eso es lo único seguro: absolutamente nada.

Pasamos cada momento creyendo con arrogancia que el tiempo nos pertenece, que podemos emplearlo como se nos venga en gana. Pensamos que disponemos de toda una vida para tomar decisiones, asumir actitudes y definir proyectos sobre las personas mismas que nos hemos encontrado en el camino de la vida.


Pero el tiempo no nos pertenece. El tiempo dispone de nosotros y nos toma por sorpresa, cuando menos le esperamos, viene y lo cambia todo.


Hoy que lo que menos tenemos es tiempo, es preciso decir lo menos por lo más y hacer mucho más de lo bueno que merecen otros y nosotros mismos.


Decir lo que sentimos; expresar lo que deseamos; tomar la decisión que anhelamos e insistir en la lucha por alcanzar nuestros más preciados sueños. Por qué no... ¿Y si no te volviera a ver? ¿Si en verdad el tiempo lo cambiara todo y me alejara del viaje? Entonces habría valido la pena decir todo con el corazón y mirándote a los ojos... Por lo demás el tiempo lo acomoda todo, incluso, lo que mis labios dijeron de más y lo que hicieron mis brazos para alcanzarte de nuevo en un maravilloso encuentro, por si acaso, en verdad no volviera a verte...


agosto 21, 2008

Coincidir




Un amigo muy querido pronunciò esta expresiòn recientemente y su comentario moviò todos los recuerdos que tengo sobre aquellas personas importantes con las que he coincidido en esta vida.

La mayorìa de las personas no nos percatamos de este relevante hecho: coincidir en el mismo tiempo, lugar, situación con alguien específico, irremediablemente deberìa hacernos pensar que existe un plan `divino màs allà de lo que podemos comprender.

Las coincidencias se incrementan a medida que estamos abiertos a la experiencia; màs concientes, màs despiertos.

Mi amigo dijo que cada persona con la que coincidimos tiene un mensaje para nosotros y, al mismo tiempo nosotros lo tenemos para ella. Y, si èsto es asì, por què no hacer todo lo posible por entregar el mejor de los mensajes en cada oportunidad: el del amor.

Coincidir en el terreno del amor es quizá otra de las experiencias màs satisfactorias que la vida nos ofrece. Ese tipo de coincidencias en las que podemos entregar el alma con solo un beso. Esas donde el roce de una mano nos estremece hasta la médula. Esas en donde somos capaces de convertirnos en los más osados guerreros y luchar por volver a estar cerca de esa persona que nos resulta tan familiar, tan conocida, tan especial, a pesar de no haberla visto antes.

Esas coincidencias que alimentan el espíritu y acallan los temores, son las mágicas posibilidades de soltarse y dejarse fluir... Así, finalmente las coincidencias son como pequeñas lucecitas que iluminan el camino con la perfecta armonía que el universo nos brinda mientras transitamos por el mundo.

agosto 16, 2008

Por si no te vuelvo a ver

Before The Rain

Escoba Vieja.

Durante Campaña.

Pat Metheny

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Algunos artículos publicados

REVISTA CONTRALINEA CHIHUAHUA

¿Será que nos manipulan?
Dinorah Gutiérrez
“Es necesario ser un gran simulador y disimulador: los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”. Maquiavelo (El Príncipe)
Crear dependencia; cultivar chivos expiatorios; hablar sin comprometerse; fingir que se escucha y responder a preguntas incómodas con frases hechas son algunas de las estrategias más frecuentemente empleadas por los expertos manipuladores que revolotean a nuestro alrededor a diario. Pero estas simples frases son apenas las más humildes estrategias verbales de persuasión discreta de personas comunes que hasta en casa encontramos.
Los habituales manipuladores son aquellos individuos que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su propia forma de hacer o hasta de sentir.
Manipular significa controlar sutilmente a un grupo de personas o a la sociedad, impidiendo que sus opiniones se desarrollen natural y libremente. Y aunque la palabra “manipulación” representa semánticamente una fuerte connotación, cuando aparece ante nuestros ojos, la mayor parte del tiempo suele estar inmersa en nuestra cotidianidad sin advertir su presencia.
Desde la antigüedad, la manipulación ha sido el arte de lograr que otros hagan lo que uno desea pensando que es idea propia.
No es que siempre la sociedad esté manipulada. Más bien podríamos decir que seducida, persuadida y, en ocasiones, “adormecida”. A pesar del poder crítico actual de un buen número de ciudadanos, la manipulación hoy en día se viste de diplomacia.
A falta de un genuino liderazgo, muchos dirigentes sociales y, sobre todo, políticos nos han acostumbrado a escuchar continuamente en los medios de comunicación discursos con palabras escogidas que significan realmente muy poco.
Discursos patéticos y ruinosos que fastidian el sentido de la democracia. Discursos desgastados que suelen llenar páginas y páginas de nuestros diarios con pura “paja”.
En Chihuahua, iniciamos nuevos tiempos de gobiernos municipales y de poder legislativo.
Hemos escuchado esos paupérrimos discursos de campaña de la mayoría de quienes dirigirán los destinos de los ayuntamientos y del Congreso local. Hay que admitirlo, unos lucidores, otros francamente grises, pero todos diseñados para influir sobre un electorado que, recordemos, no fue ni la mitad del registro electoral en la entidad la que decidió quién nos gobernará.
¿Se acerca un momento nuevo de “discursitis”? Lamento decirlo, pero sí. Nos espera un nuevo tiempo de discursos obligados. Unos inoportunos, otros más pertinentes, pero todos seguramente dirigidos a persuadir a la opinión pública (obviamente).
Esta práctica común es un proceso de abierta manipulación. Hay que ser conscientes: siempre estamos en momentos electorales. Y si hay dudas, recordemos que sólo hay dos años previos para los comicios federales. Luego viene “la grande” con la renovación total de los poderes en la entidad. ¿No significa esto una inmensa oportunidad de “influir” en la ciudadanía en un esfuerzo sin mayores complicaciones que la elección de un “buen discurso” para generar emociones, suspenso, reflexiones, expectativas y, desde luego, actitudes favorables?
Claro, la manipulación de grupos o “de masas” ha existido desde hace siglos. Empero, si la humanidad evoluciona constantemente, ¿qué pasa con los discursos de nuestros políticos?
¿Qué no se han dado cuenta que los ciudadanos ya no son sólo “oídos”, sino voces y manos que señalan y dedos que apuntalan la dirección que el pueblo en verdad desea?
No, no es lo que reflejan las votaciones lo que define el auténtico interés de un pueblo. También lo es el desánimo en las actividades comunitarias; el desinterés por participar en foros; el impulso por tratar de hacer justicia “por mano propia”; la decepción de cientos de madres que verán a sus hijos convertirse en delincuentes adictos, porque no hubo más para ofrecerles que la maquiladora que no les completa el “escalón” para cambiar de aspiraciones.
Señores nuevos alcaldes, síndicos, regidores y diputados. Olvídense del discurso hueco, demagogo y “santurrón” de siempre. Créanme, ya no les servirá de mucho.
Existe hoy por hoy un pujante grupo de ciudadanos decididos a efectuar verdaderos cambios de vida, desde la raíz y hacia las estructuras más encumbradas para procurar el bienestar colectivo.
Hacer política desde la óptica de la manipulación siempre trae consecuencias impredecibles. Por supuesto que hay grados de manipulación: desde la negativa hasta la positiva y con fines de construcción. Pero, aunque la mayoría estará embriagada con el “olor del triunfo”, lo que se verá en los próximos años será la forma en que no sólo será calificado su gobierno, sino su calidad humana y de servicio público.
Manipular, no significa subestimar. Debe significar convencer y dignificar.
Hay una oportunidad de oro en puerta para los 67 nuevos alcaldes, 67 síndicos, regidores y diputados: la de transformar el discurso político manipulador en un auténtico y gentil servicio público sin muchas palabras, pero una saludable comunicación hacia sus gobernados.
Sin embargo, antes será necesario cambiar también la forma de pensar. Ya lo decía Albert Einstein: “La fuerza desencadenada del átomo lo ha transformado todo menos nuestra forma de pensar. Por eso nos encaminamos hacia una catástrofe sin igual”.
La advertencia es más que evidente.

Publicado: Año 3 / Octubre 2007 / Número 34